18 de marzo de 2012

Salida día 24 de Marzo: Ojén - La Concha

Participantes: Jerónimo, Ana, Lola Díaz, Paco Ponferrada, David, Manuel de Rincón, Manuel de Nerja, Luci, Fali, Antonio Fornes, Isabel, Victoria, Jesús.

Distancia recorrida: 19 km.
Desnivel acumulado: 1300 m.

Nuestra más calurosa bienvenida a Victoria y Manuel de Rincón que por diversas circunstancias han estado apartados de las caminatas, que no del grupo, durante un tiempo que se nos ha hecho largo. A ver si algún otro tullido, de nombre Cayetano para más señas, se anima a volver al redil.

Desayuno en el acostumbrado bar de Ojén con excelente pan aunque con rebanadas demasiado chicas.

Día nublado, con chaparroncillos intermitentes durante el viaje que hacían presagiar un día más bien feo y desabrido. No nos hizo retroceder el tiempo, sino que con excelente ánimo nos pusimos en marcha por la sendita que arranca al lado del aparcamiento de la fuente y va rodeando el amplio valle del pueblo Ojén. Es este uno de los tantos parajes bonitos que la excursión depara: la gran depresión en la que se asientan las huertecillas tradicionales del pueblo, rodeadas de acantilados con cuevecillas y con el rumor del riachuelo Almadán que allí mismo nace.

Subimos por la cañada de la Ermita y el túnel que atraviesa la carretera del Arco puso la primera nota curiosa ya que los caminantes que no lo conocían no se esperaban un túnel tan largo y tan oscuro. Al salir de él los garbancillos y herguenes floridos nos dieron la bienvenida a la frondosa vegetación de la cañada con sus pinos resineros y carrascos, lentiscos, algarrobos, palmitos y mirtos.

Comenzó una lluvia rala pero constante que nos hizo sacar los impermeables y como la mañana era muy cálida, los impermeables nos evitaban la lluvia pero nos mojaban con el sudor, así que con o sin impermeable llegamos empapados al rezumadero que llaman fuente del Tío Robles.

Ya sin lluvia subimos al llano del Juanar y lo atravesamos, pero en el pinar que precede a la separación de caminos a la Concha y a Istán ya goteaba de nuevo. Dos horas hasta la Concha anuncia un indicador de madera en la separación de los caminos pero hay que echarle casi otra más.

La pedregosa senda por las crestas desde el puerto del Juanar resultó peligrosa porque con la lluvia las piedras estaban muy resbaladizas y más de un culetazo provocaron en el grupo. Ese peligro hizo renunciar a llegar a La Concha a un par de caminantes y a un nutrido grupo de domingueros. Nosotros proseguimos extremando las precauciones. Pasamos con sumo cuidado los acantilados del salto del Lobo y el riesgo de resbalar restó el disfrute de este precioso paraje. Esa umbría es muy rica en flores pero este año sólo tenía algún narciso y botón de oro.

Se levanto un viento bastante potente que nos hizo abrigarnos pero sirvió para alejar la lluvia y secar las piedras facilitando la caminata sobre todo en la cresta entre el cerro del Lastonar y la Concha. Con el viento es preferible utilizar la sendita que hay en la ladera norte de esa cresta: dejas de disfrutar de las vistas pero evitas el vendaval.

Cerca ya del repecho de la Concha descubrimos las primeras orquídeas, un par Orchis collina raquíticas y escuchimizadas. No es este su mejor año.

En la Concha estuvimos poco porque el viento molestaba lo suyo y las nubes y la niebla impedían disfrutar de esa maravillosa atalaya, así que después de las fotos de rigor emprendimos el regreso.

El viento amainaba y llegó a desaparecer lo que nos permitió almorzar confortablemente en el llanito del collado una vez pasado el cerro del Salto del Lobo. El rato del almuerzo tan agradable como siempre. Manuel de Rincón vino cargado con nuevos chistecillos y chascarrillos y para terminar Luci había hecho un enorme flan que adornó con melocotón en almíbar y piña. ¡¡¡Menudo postre!!! Con razón se propuso que nos dejáramos de caminatas y fuésemos los sábados directamente a almorzar.

Claro, con toda la comida y ese postre llegamos al pie de la Cruz del Juanar y todo el mundo aceptó como lo más natural subir a él; nadie rebló. La vista desde la Cruz es una de las más bonitas de la montaña malagueña, sobre todo por ver ese valle del Juanar rodeado de montañas por todas partes y con los olivos alineados. El descenso se hizo durillo, pero luego descansamos en el carril del olivar y encaramos con renovadas fuerzas la bajada a Ojén por el valle que lleva al Cerezal.

Ojén nos recibió con su acogedor caserío blanco y el verde de sus huertas después de un día que hicimos magnífico aunque el tiempo no acompañara.


Astragalus lusitanicus

Lola D. y Manuel sendero arriba

Jesús y la niebla

Subiendo al borde de la cresta

Llegando a La Concha

Grupo en La Concha

Bajando

Cresta y sendero hacia La Concha

Bajando hacia El Juanar

En la Cruz del Juanar

Allium triquetum - Lágrimas de la Virgen

Ophrys scolopax

Vinos

11 de marzo de 2012

Salida día 17 de Marzo: Sierra Crestellina

Distancia recorrida:  12 km. o quizá más, si tenemos en cuanta la de vueltas que dieron algunos buscando aparcamiento o la ruta extra que nos hicimos por el pueblo en busca de un bar donde desayunar.
Desnivel acumulado de subida: 600 metros
 
  • Vídeo de la salida:

 

 
Comienzo de la ruta: saliendo de Casares por la carretera
 
Llegando al Refugio
 
Subida al Castillón, con el Pico Sª de Casares (906 m) al fondo

 En el Mirador del Castillón
 
Erica arborea ( Brezo blanco - Brezo de las pipas)
 
Subiendo al Cerro de las Chapas, con el Monte del Duque y Sª Bermeja al fondo

 Llegando a la cresta del Cerro de las Chapas
 
Oteando el paisaje: curso bajo del río Genal
 
Grupo en el Cerro de las Chapas (943 m)

 Mujeres del grupo
 
Valle del Genal desde el Cerro de las Chapas
 
Cuesta abajo
 
Comida bajo un chaparro

Con un buen postre

 Y una buena siesta
 
Pinar en el Pto. de las Viñas
 
Casares
 
En la Fuente de la Arquita
 
Scrofularia sambucifolia

 Vista de Casares desde la carretera
 
Vinos

6 de marzo de 2012

Libro sobre senderismo

Paco P. nos manda un enlace sobre un libro de senderismo que ha publicado un vecino y amigo suyo con  la siguiente reseña:

Manual del buen montañero

El montañismo no tiene porque ser un deporte de riesgo. Al fin está en la calle el libro más completo para minimizar el peligro en la montaña. Es ideal para el ámbito en el que nos movemos en España. Es muy fácil de leer, útil, esquemático, y estéticamente muy atractivo. Además tiene todo un reportaje fotográfico de los macizos de la península.

4 de marzo de 2012

Salida día 10 de marzo: Navachica por el Bco. de Cazadores

Pinarillo-Navachica, 10 de marzo de 2012.


Participantes: Lola Valle, Paco Zambrana, Jerónimo, Ana, Paco Ponferrada, David, Enrique, Luci, Luis, Isabel, Paco Ruiz, Fali, Antonio Fornes, Sonia, Mar, Jesús, Antonio Muñoz, Fini y Manuel de Nerja.

Distancia recorrida: 20 km.
Desnivel acumulado: 1.600 m.

Lola V. nos ha enviado esta visión poética de la salida al Navachica; aquí la pongo, delante de la crónica de Jesús que creo, ya habréis disfrutado leyendo.


Que al pie caminante siente
La integridad del planeta

( Perfección de Jorge Guillén)

Tantas cosas que hacen de esta caminata una de las más bonitas que imaginarse pudiera.


(Jesús Cuartero)


Si Dios existe tras los ojos, contempla el mundo desde esta sierra.


Si la belleza pudiera tener nombre propio se nombraría con el nombre ya nombrado de Tajo o con la consonante jota que nombra juventud, majestad, Almijara. La majestad es íntegra en los Tajos del Sol.


Si Guillén en su eternidad pasea estas sierras, el poema lo renombra Perfección en la Almijara.

Ojos da Dios al caminante para sentir, aunque sea un momento, la integridad del planeta .Abre los ojos para guardar tanta hermosura .Contempla .Hazte un uno indiviso. Olvida los fragmentos; pedazo a pedazo caen en el cortijo del Imán. Siente el Uno. Contempla a Dios con ojos consonantes.

Nota: este Dios no se corresponde con ningún Dios monoteísta, es tan solo el Dios de los tajos, al que vi en noviembre y marzo. Dios de los que se juntan a sentir la tierra. Dios del Navachica que aguarda siempre la noche en el Barranco de Cazadores.

A Jerónimo y Jesús, caminantes con jota



Proponer subir a Navachica está siendo sinónimo de grupo grande. Lo fue en la subida que hicimos en noviembre y lo ha sido en ésta.
Bienvenidas Mar y Sonia al grupo, pero Mar necesita un poco más de entrenamiento para salir a disfrutar en vez de a sufrir.
Cuando se va tanta gente se necesita tiempo para todo, para desayunar, para decidir qué coches se llevan y quien va en cada coche, para prepararse…de modo que eran las 8,45 cuando, por fin, nos pusimos en marcha.
La ruta, como siempre, preciosa, por el imponente cañón del barranco de Cazadores, por el apretado barranco del Rey, por las vistas cuando se llega al altiplano, por los sobrecogedores tajos al Chíllar, por la colgada mesetita de la Puerta… en fin, por tantas cosas que hacen de esta caminata una de las más bonitas que imaginarse pudiera.
Tomamos el Ángelus antes de salir del barranco del Rey, comimos en los Llanos de la Mina y como viene siendo habitual también pasamos nuestro ratito de frío. En el Navachica tuvimos entre 2 y 4 ºC acompañados de un viento cortante que nos hizo abrigarnos, tiritar y desear volver a caminar enseguida para combatir el frío.
Desde el Navachica a los Llanos de la Mina rodeamos por el Sur el cerrete que hay en medio haciendo el camino mucho más fácil que cuando coronamos el cerrete y descendemos por la abrupta pendiente a los Llanos.
Tuvimos la suerte que nos acompañaran Antonio Muñoz y Fini. Antonio, que ha pasado toda su vida en la Sierra y que la Sierra es su vida, nos ilustró con su conocimiento de las plantas y sobre todo de la manera de comportarse y reaccionar en la Sierra. Gracias a él sabemos que 6 señales lumínicas o acústicas seguidas durante 1 minuto indican que alguien está en peligro, que necesita auxilio, y esa misma respuesta que te han visto u oído y van en tu ayuda. La manera de señalar a un helicóptero que necesitas ayuda es alzando los brazos de manera que el cuerpo componga una Y, mientras que un brazo alzado recto y el otro bajo, pegado al cuerpo indica que no necesitas ayuda.
Contamos también con la sagacidad de Jerónimo para darse cuenta de cualquier cosa que difiera un poco del entorno. Él localiza como nadie las plantas en flor, las piedras y cualquier cosa poco habitual. En esta excursión encontró unas piedras de azurita y malaquita cuando los 18 que le precedimos ni nos habíamos enterado. También encontró unas plantas de Ophrys tenthredinifera en flor cuando tan raras están siendo en este seco invierno. Es una delicia llevarlo de compañero.
El senderismo, tal como nuestro grupo lo practica, aporta muchos valores a la convivencia. Uno de los más destacados es la solidaridad. Quizá la promueva el saber que salimos juntos y juntos hemos de volver, quizá el permanecer todo el día aislados, en un medio difícil, a veces hostil, el caso es que en el grupo se da una solidaridad que no se aprecia en grupos en las ciudades, pueblos o en otras circunstancias. Compartimos con excelente disposición los coches, la comida, el agua, el vino y los momentos tan frecuentes en los que la belleza del entorno nos embarga. Y de ello obtenemos una gran satisfacción. Cuando alguien tiene un día malo siempre se le echa una mano charlando para hacer más llevadero el esfuerzo, cargando con parte del peso de su mochila, ayudándole en los pasos dificultosos. Incluso se sacrifica parte del disfrute de la caminata por llevar a quien está en dificultades por el camino más corto y fácil. Ayer ocurrió con Fali y David que bajaron con Mar por el barranco de Cazadores dejando de admirar los tajos que caen hacia el Chíllar en todo el recorrido de regreso. Nuestra admiración y reconocimiento hacia ellos.
Queremos seguir teniendo y demostrando esta solidaridad, pero sobre todo la de los buenos momentos reduciendo tanto como sea posible la de los malos ratos. Para ello quizá debamos exigir una mínima preparación física y experiencia en la montaña.
Nuestro grupo admite a todo aquel que se acerca con ganas de salir a disfrutar de la Sierra. Debemos preservar esta solidaridad y buen ambiente, pero también ser conscientes de a quien traemos y por donde.
Es por ello que nos gustaría que cualquier persona que le guste disfrutar de la naturaleza en la montaña y que se decida a caminar con nosotros cumpliera al menos estos tres requisitos:

1. Que tenga experiencia en andar por la montaña.
2. Que sea capaz de hacer recorridos de 20-22 km con desniveles entre 1.000 y 1.600 m.
3. Que traiga alegría, buen humor y ganas de pasarlo bien.

Palabras. Salieron cajero y quijero. Cajero para el talud que en las acequias está entre el nivel del agua y la superficie del terreno y Quijero como lado en declive de la acequia. Ambas están admitidas.


Allium subvillosum

Barranco de Cazadores

Flor de boj (Buxus balearica)

Sendero arriba

Mirador bajo el Almendrillo

Por el Barranco del Rey

Parte del Grupo en el Navachica

Bajando hacia los Llanos de la Mina

La comida

Bajando los Tajos del Sol

Desde abajo

Desde arriba

Un paisaje sorprendente el que desde aquí se ve

Almendrón desde los Tajos del Nido del Buitre

Bajando hacia el Almendrón

Almendrillo y Almendrón desde la Puerta

Ophrys tenthrendinifera

Vinos