2 de abril de 2012

Randonée por el Rif

Participantes: Fali, Ricardo, Mandiez, Luci, Victoria, Isabel, Rodrigo, Manuel Rincón, David, Lola Díaz, Paco Pofe, Ana, Juanjo, Ahmed Idrissi, Ahmed Y Mustafa.


El miércoles 4 de abril “un autobús escolar” empezó su ruta en Vélez y fue recogiendo montañeros y montañeras que bien parecíamos auténticos escolares por la emoción y algarabía que llevábamos.

Llegamos a Algeciras para coger el barco de las 12:00 h. Por mayoría elegimos a quién sería nuestro contable en la excursión y que no podía ser otro que Manuel del FPRV y aunque ya jubilado no se ha olvidado de hacer números, a propósito magníficamente. La travesía fue tranquilita y no hubo ningún perjudicado. En taxi llegamos a la frontera en donde los nuevos en este continente no podían cerrar la boca de asombro por el contraste del mundo árabe y europeo.

De nuevo en taxi nos dirigimos hacia Tetuán para alojarnos en el hotel Panorama, única información que teníamos de la organización de la ruta prevista, faltaban los “pequenios detalles” . Esta desinformación no ha importado porque nuestros dos amigos Ahmed lo tenían todo previsto y no nos ha faltado ni gloria.

Pasamos la tarde por la medina de Tetuán haciendo tiempo para la cena con los tés y pastelitos morunos. Los dos restaurantes recomendados eran casi tan buenos como los de la vinoteca, eso sí sólo con cerveza y un vinillo regularcito. Nos pusimos como el kiko por si los demás días no encontrásemos mucho que comer, jajajaja... eso creíamos.

El jueves 5 a las 6 de la mañana estábamos en pie, algunos y algunas dicen que sin poder dormir por los ronquidos...

Bien desayunados “por si no encontrábamos nada para comer” a las 7´10 metidos en 3 taxis como sardinitas viajamos en dirección a Chaouen. A 30 km nos dejan en la carretera para empezar la caminata. Ya para empezar tuvimos que sacar las capas y chubasqueros. Iniciamos el ascenso en Lwadiyin en dirección al pueblo de Addar con Ahmed Idrissi marcando el ritmo y Ahmed “el grande” cerrando el grupo que parecía la serpiente multicolor del tour. Hicimos una breve pausa en la fuente del pueblo para continuar la empinada senda hasta el morabito de la tumba de Sidi Ali. Aquí hicimos el ángelus con una niebla y un frío que no nos permitió estar mucho rato. Con algunas dudas continuamos la senda entre la niebla para llegar a una zona de fantasmagóricos quercus canarienses. A pesar del tiempo se decidió subir a la cumbre del Kelti (1926 m.).

La subida se hizo dura entre el barro, las piedras sueltas y la fuerte ventisca. Sin ver nada llegamos a la cumbre donde nos tuvimos que refugiar en los ventisqueros. Hicimos las fotos de rigor, sacamos más ropa de abrigo y comenzamos el descenso bajo una fuerte nevada. Todos empapados y con hambre llegamos a una fuente donde comimos de pie pero sin que faltase el vino y el “colutorio” de Mandiez acompañado de un agua milagrosa de gintonic de cosecha marroquí. Rápidamente seguimos camino hacia Tamalut llegando al albergue hacia las 6 de la tarde. Una ducha reconfortante, una sopa jarira que nos resucitaba y unos estiramientos de “lomo bajo” nos recuperaron para sentarnos en las tarbas y esperar la suculenta cena. Como no encontrábamos “el mando de la tele” pasamos una velada magnífica con las bromas y ocurrencias de unos y otros.

El viernes 6 salimos de Tamalut con las montañas blancas de la nevada, la senda embarrada por la lluvia pero con un solecito que nos alivió las 3 horas de camino hasta la carretera. Con unas preciosas vistas del valle pasamos por el Puerto del Dedo (Sbiatizi) para descender a la carretera de Agonzir en donde nos esperaba una furgoneta y un taxi. Durante el camino hacia Lentahem algunos y algunas echamos una cabezadita. Llegamos al albergue justo antes de que empezara a llover. Con estas perspetivas pensábamos echarnos una siesta después de comer pero Ahmed y Ricardo no estaban dispuestos a dejarnos sin ver el bosque de Buhachem, así que ligeros de equipaje nos adentramos en el bosque con la idea de ver a los macacos salvajes, los grandes cedros y quercus, pero con la granizada que empezó a caer los animalitos no estaban dispuestos a dejarse ver. Llegamos a la cumbre en donde las siluetas de los árboles entre la niebla hubieran hecho disfrutar a nuestro “Indio Jerónimo”. La bajada de “aterriza como puedas” nos hizo dar más de un resbalón pero sin caídas importantes.

Todos empapados pasamos la tarde secando la ropa en los braseros y la “hoguera palmillera”. Otra cena de campeonato y teniendo que hacer estiramientos de barriga para relajarse de tanta risa (otra vez se perdió el mando de la tele).

Como el albergue era más pequeño no hubo más remedio que distribuir las habitaciones entre roncadores y sufridores, aunque alguno por infiltrarse en otro grupo se cayó de la cama...

Sábado 7: Salimos de Lentahem por la carretera hacia el pueblo de Lehcem en donde Ahmed “el grande” tiene un terreno y una casa donde acoge a perros callejeros. En el pueblo visitamos las ruinas del palacio de Mulay Lyazid antes de comenzar el ascenso por una escalera de piedra hasta el santuario de Mulay Abdeslam (370 m. de subida en menos de 1 km...) En este pueblo comimos en un bar popular unas ricas keftas con sopa bisara de guisantes. Después de algunas compras iniciamos la bajada hacia el pueblo de Tazrut. El recorrido fue por una calzada romana en donde alguien contó alrededor de 2 millones de piedras que no había manera de sortear. Pasamos por una cárcel excavada en una roca en donde estuvo preso un coronel inglés antes de llegar al pueblo ya reventados después de 26 Km. El albergue en esta ocasión era un verdadero palacio de la familia Rasuni. Una maravilla de palacio para alojar a este magnífico grupo y poner un broche de oro a esta randonnée rifeña. La noche de luna llena acompañó a una nueva velada de risas y adivinanzas para dejar en la memoria unos recuerdos que perdurarán en el tiempo.

El domingo 8 volvimos en taxi al pueblo del santuario para dejar a Ahmed y Mustafa que seguían ruta con su grupo internacional y nosotros continuamos camino hacia Tetuán con el otro Ahmed que nos organizó con los taxis el regreso a la frontera. Paseamos nuevamente por la medina en busca de algunas regalos. Volvimos a visitar los dos restaurantes para degustar los manjares rifeños. Y con pena de que terminase la excursión cogimos el barco hasta Algeciras en donde nos esperaba el “Autobús escolar” para irnos dejando en nuestras paradas con la ilusión de esperar una próxima randonnée en cualquier parte del mundo pero con “esta buena gente”


Resumiendo:

Día 5 de Abril: Salida en coche desde Tetuán hasta Lwadiyin a 760 m de altura. Iniciamos la caminata, pasamos por el pueblo de Ader y la tumba de Sidi Ali, subimos al pico Kelti a 1926 m de altura. En la bajada comemos en la fuente Akoniar, y continuamos bajando hasta Tamalut donde dormimos. Recorrido 17 km, desnivel de subida 1350 m y de bajada 1200 m.


Día 6 de Abril: Salimos andando del refugio de Tamalut, pasamos por el pueblo de Lhihiyin y por el Puerto del Dedo (Sbia Tizi), bajamos del puerto hasta Agunzir. Recorrido 10 km, desnivel de subida 480 m y de bajada 760 m.
Cogemos los coches y nos llevan al refugio de Lentahen. Después de comer hacemos una ruta circular desde el refugio por el bosque de Buchachem. Recorrido 10 km, desnivel de subida y bajada 550 m.

Día 7 de Abril: Salimos de Lentahen, pasamos por el pueblo de Lehcen donde esta el palacio en ruinas de Mulay Lyazid. Subimos al santuario de Mulay Abdeslam, comemos y continuamos la caminata pasando por la cárcel construida en roca donde estuvo preso el Coronel Ingles MacLean, llegamos a Tazrut y nos hospedamos en un Palacio. Recorrido 26 km desnivel de subida 800 m y desnivel de bajada 1085 m.

Resumen total: Recorrido 63 km. Desnivel acumulado de subida 3180 m. Desnivel acumulado de bajada 3605 m.

Pico Kelti y Tamalut Agunzir: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2703883


Lentahen circular y Lentahen Tazrut: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2702090


Paseo por Tetuán

Subiendo al Pico Kelti (1926 m)

Llegada a Tamalout


Tamalout (1er. refugio)



Subiendo al Pto. del Dedo (Sbia Tizi)

Bajando del puerto

Hacia la carretera 


Panorámica desde Lentahem

Granizada en el bosque de Bouhachem


Secando la ropa en el refugio de Lentahem


En el interior del Refugio de Lentahem

Caminando entre brezos

En la cima del Santuario Mulay Abslam

Ricardo en la cárcel del Coronel MClean


Reponiendo fuerzas

Atardecer en Tazrut


25 de marzo de 2012

Salida día 31 de Marzo: P.N. Sª de Huétor - Peñón de la Mata

Peñón de la Mata y Río Bermejo: 31 de marzo de 2012.


Participantes: Fali, Paco Ruiz, Luci, Manuel de Rincón, Manuel de Nerja, Ricardo, David, Jerónimo, Manuel de Málaga, Ana, Antonio Muñoz, Javier, Jesús

Distancia recorrida ≈ 19 km
Desnivel acumulado ≈ 950 m

Ruta en Wikiloc

Manuel de Málaga nos dio la sorpresa y la alegría de volver a caminar con el grupo después de mucho tiempo. Vuelve de vez en cuando.
Desayuno en Alfacar, una media tostada de excelente pan con tomate y aceite, para después acercarnos a Cogollos Vega.

Partimos del mismo pueblo, buscando las casas más altas para salir a un olivar y a un carril que nos llevó al collado del Portichuelo. A la izquierda teníamos el imponente Peñón de la Mata y hacia él nos dirigimos campo a través por una empinada pendiente, resollando y sudando todos menos Antonio que abría la marcha con sus característicos brazos cruzados, yendo como si fuera de paseo por Puerta Real.
En el llanito del Calar del Frontón hicimos un alto para recuperar el aliento y contemplar el paisaje hacia el Oeste, con sierra Elvira y Parapanda, hacia el Sur a toda la Sierra Nevada con sus cumbres cubiertas por nubes y hacia el Norte al enorme roquedo del Peñón que nos esperaba.
Paramos después en un bunker de hormigón de la guerra civil y llegamos al pie del gran roquedo del Peñón. Javier propuso dividir el grupo: unos que treparan con él a la cresta y otros que siguieran a Antonio por la senda. La “senda” era una manera de hablar, porque todos nos metimos en el roquedo trepando como podíamos hasta un punto donde el Peñón se ponía más vertical. Era allí donde nos separábamos. Javier y Ricardo echaron hacia la cresta. El resto ya habíamos recorrido una parte de la “senda” y presumimos que lo que nos quedaba era más de lo mismo: ir por las rocas agarrándonos como bien podíamos. No necesitábamos trepadas más difíciles.
Antonio nos llevó por un desfiladero natural que ascendía por el Sureste del Peñón hasta que unos pedruscos cerraban el paso. Los salvamos reptando bajo ellos sin mochila, porque con ella no cabíamos y ahí fuimos pasando uno a uno asomando primero la cabeza y después el resto del cuerpo, poco a poco, como si saliéramos de una madriguera.
El Peñón es eso, un peñón enorme sobre un cerro, rodeado de tajos por todas partes, descollando más de 200 m sobre su base. Un nido de águilas con unas vistas preciosas, sin cortapisas, hacia los cuatro puntos cardinales. Está lleno de construcciones que fueron refugios en la guerra civil. Es imposible sustraerse a la tristeza que produce el imaginar un puñado de hombres allí arriba, faltos de alimento y de abrigo pero sobrados de miedo, de frío y de calamidades, día tras día, con lluvia, viento y heladas. ¡Qué sin sentido son las guerras!
Bajamos por los tajos del Noreste hacia el collado de San Agustín. Cuando terminaba el roquedo se abría un vallecito estrecho entre las paredes rocosas y entre los majoletos fuimos descendiendo procurando no resbalar. Un trozo de cántaro nos hizo volver sobre los soldados. ¿De dónde subirían el agua hasta allí? Lo costoso de conseguirla indicaba la higiene que reinaría allá arriba. En esos roquedos encontramos unos grandes almohadillones de Arenaria alfacarensis y unas plantas florecidas de Sarcocapnos pulcherrima que nos levantaron el decaído ánimo que nos había dejado las calamidades de la guerra.
Del collado de San Agustín enfilamos hacia el Norte la cresta del mismo nombre hacia el Jorobado. Antes de llegar a él giramos al Este por la parte superior de la cabecera del río Bermejo, a los pies del Majalijar, hacia el collado de la Zorra que separa las cuencas del Bermejo y del Fardes. Por la cuenca de éste bajamos al cortijo Linillos y bajo un gran pino resinero comimos con la alegría de siempre incrementada por el enorme y exquisito flan de Luci.
Por una acequia antigua salimos a la pista que une el puerto de la Mora con Alfacar y de ella nos desviamos al carril que baja a Cogollos por la vertiente Este del Bermejo bajo un hermoso bosque de pino, encina y quejigo. A un lado del carril se oye el rumor de una fuente a la que se accede fácilmente. Además de agua fresca encontramos Primula acaulis en flor.
En el cortijo de Carifaquín Paco demostró su conocimiento de cómo acercarse y hacerse amigo de los preciosos caballos que allí pastaban. El carril pasa a la orilla izquierda del Bermejo un poco elevado sobre la llanura pantanosa poblada de fresnos, sauces y chopos. Más adelante entra en el desfiladero de Carifaquín y vuelve a la orilla derecha del Bermejo para entrar en Cogollos al pie del tajo que lo corona.

Un precioso recorrido con unas inigualables vistas en la primera parte y una feraz vegetación en la segunda. Antonio y Javier, elegisteis muy bien la excursión.


Parte del grupo en el Calar del Frontón

Vistas de Sª Nevada

Pies y manos, para qué os quiero

Subiendo al Peñón de la Mata

David y Manuel, saliendo del boquete
Ricardo y Javier, por la cresta

Ángelus en la cima del Peñón de la Mata

Construcciones de la Guerra Civil

Arenaria alfacarensis

Sarcocapnos pulcherrima

Ana bajando, con el Peñón de la Mata al fondo

Peñón de la Mata desde la lejanía

El grupo se dirige hacia El Jorobao

Manuel, la abulaga en flor y El Jorobao de fondo

Peñón de la Mata

Narcissus triandrus

Fotografiando narcisos

Primula acaulis

Antirrhinum hispanicum

Vinos y Majalijar

18 de marzo de 2012

Salida día 24 de Marzo: Ojén - La Concha

Participantes: Jerónimo, Ana, Lola Díaz, Paco Ponferrada, David, Manuel de Rincón, Manuel de Nerja, Luci, Fali, Antonio Fornes, Isabel, Victoria, Jesús.

Distancia recorrida: 19 km.
Desnivel acumulado: 1300 m.

Nuestra más calurosa bienvenida a Victoria y Manuel de Rincón que por diversas circunstancias han estado apartados de las caminatas, que no del grupo, durante un tiempo que se nos ha hecho largo. A ver si algún otro tullido, de nombre Cayetano para más señas, se anima a volver al redil.

Desayuno en el acostumbrado bar de Ojén con excelente pan aunque con rebanadas demasiado chicas.

Día nublado, con chaparroncillos intermitentes durante el viaje que hacían presagiar un día más bien feo y desabrido. No nos hizo retroceder el tiempo, sino que con excelente ánimo nos pusimos en marcha por la sendita que arranca al lado del aparcamiento de la fuente y va rodeando el amplio valle del pueblo Ojén. Es este uno de los tantos parajes bonitos que la excursión depara: la gran depresión en la que se asientan las huertecillas tradicionales del pueblo, rodeadas de acantilados con cuevecillas y con el rumor del riachuelo Almadán que allí mismo nace.

Subimos por la cañada de la Ermita y el túnel que atraviesa la carretera del Arco puso la primera nota curiosa ya que los caminantes que no lo conocían no se esperaban un túnel tan largo y tan oscuro. Al salir de él los garbancillos y herguenes floridos nos dieron la bienvenida a la frondosa vegetación de la cañada con sus pinos resineros y carrascos, lentiscos, algarrobos, palmitos y mirtos.

Comenzó una lluvia rala pero constante que nos hizo sacar los impermeables y como la mañana era muy cálida, los impermeables nos evitaban la lluvia pero nos mojaban con el sudor, así que con o sin impermeable llegamos empapados al rezumadero que llaman fuente del Tío Robles.

Ya sin lluvia subimos al llano del Juanar y lo atravesamos, pero en el pinar que precede a la separación de caminos a la Concha y a Istán ya goteaba de nuevo. Dos horas hasta la Concha anuncia un indicador de madera en la separación de los caminos pero hay que echarle casi otra más.

La pedregosa senda por las crestas desde el puerto del Juanar resultó peligrosa porque con la lluvia las piedras estaban muy resbaladizas y más de un culetazo provocaron en el grupo. Ese peligro hizo renunciar a llegar a La Concha a un par de caminantes y a un nutrido grupo de domingueros. Nosotros proseguimos extremando las precauciones. Pasamos con sumo cuidado los acantilados del salto del Lobo y el riesgo de resbalar restó el disfrute de este precioso paraje. Esa umbría es muy rica en flores pero este año sólo tenía algún narciso y botón de oro.

Se levanto un viento bastante potente que nos hizo abrigarnos pero sirvió para alejar la lluvia y secar las piedras facilitando la caminata sobre todo en la cresta entre el cerro del Lastonar y la Concha. Con el viento es preferible utilizar la sendita que hay en la ladera norte de esa cresta: dejas de disfrutar de las vistas pero evitas el vendaval.

Cerca ya del repecho de la Concha descubrimos las primeras orquídeas, un par Orchis collina raquíticas y escuchimizadas. No es este su mejor año.

En la Concha estuvimos poco porque el viento molestaba lo suyo y las nubes y la niebla impedían disfrutar de esa maravillosa atalaya, así que después de las fotos de rigor emprendimos el regreso.

El viento amainaba y llegó a desaparecer lo que nos permitió almorzar confortablemente en el llanito del collado una vez pasado el cerro del Salto del Lobo. El rato del almuerzo tan agradable como siempre. Manuel de Rincón vino cargado con nuevos chistecillos y chascarrillos y para terminar Luci había hecho un enorme flan que adornó con melocotón en almíbar y piña. ¡¡¡Menudo postre!!! Con razón se propuso que nos dejáramos de caminatas y fuésemos los sábados directamente a almorzar.

Claro, con toda la comida y ese postre llegamos al pie de la Cruz del Juanar y todo el mundo aceptó como lo más natural subir a él; nadie rebló. La vista desde la Cruz es una de las más bonitas de la montaña malagueña, sobre todo por ver ese valle del Juanar rodeado de montañas por todas partes y con los olivos alineados. El descenso se hizo durillo, pero luego descansamos en el carril del olivar y encaramos con renovadas fuerzas la bajada a Ojén por el valle que lleva al Cerezal.

Ojén nos recibió con su acogedor caserío blanco y el verde de sus huertas después de un día que hicimos magnífico aunque el tiempo no acompañara.


Astragalus lusitanicus

Lola D. y Manuel sendero arriba

Jesús y la niebla

Subiendo al borde de la cresta

Llegando a La Concha

Grupo en La Concha

Bajando

Cresta y sendero hacia La Concha

Bajando hacia El Juanar

En la Cruz del Juanar

Allium triquetum - Lágrimas de la Virgen

Ophrys scolopax

Vinos