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6 de mayo de 2012

Salida 12 de Mayo: El Torcal

Torcal. 12 de mayo de 2012.


Participantes: Ana, Paco Zambrana, Jerónimo, Paco Ponferrada, Paco Ruiz, Luci, Marisol, Cayetano, Manuel de Rincón, David, Lola Díaz, Ricardo, Fali, Mariela, Jesús, Domingo e Isabel.

Distancia recorrida: unos 13 km.
Desnivel acumulado: unos 500 m.

Desayuno en Casabermeja, en el hotel al lado derecho de la autovía. Corrientito y caro. 3 euros/desayuno. Tenemos que buscar otro sitio.

Hay días que parece que nos levantáramos con el pie izquierdo y son, sin saber por qué, un cúmulo de despropósitos. En cambio otros sale todo bordado. Cosas de los hados. Este sábado fue el día de los despistes. Comenzamos con que después del desayuno cada coche fue por un sitio distinto al Torcal: uno por la carretera del Arco, otro por la de Villanueva de Cauche a la Concepción, otro por Antequera y finalmente Manuel y los suyos se dieron un paseo por la carretera de Granada, por la de Córdoba, por Antequera … no se sabe bien por donde pero echaron media horita más que el resto. Gracias a esta espera Isabel y Domingo que venían de Antequera llegaron al comienzo de la ruta. Después, a poco de empezar, Jesús perdió su bastón: vuelta a buscarlo y otro rato el resto esperando. A continuación unos hicieron la ruta verde y otros la amarilla con la consiguiente larga espera en los coches de los de la verde. Más tarde Ricardo fue al cuarto de baño y perdió al grupo: vuelta a buscarlo, a subir a los cerros y a vocear hasta que apareció. Gracias a que la ruta era cortita, sino se nos hace de noche.

Hicimos dos rutitas, primero la amarilla, una de las “oficiales”, cuando aún no había llegado casi nadie y otra “por libre”. Las dos muy bonitas. La oficial por los callejones, los paredones, las formas de erosión, la vegetación de zona húmeda que allí se da, incluso por las cabras que aparecían en lo alto de los riscos.

Para la segunda partimos del aparcamiento y en dirección Noreste nos acercamos al Camorro de las Siete Mesas. Desde él se contempla una inmensa panorámica de piedra terminada al Norte por el contraste de la feraz llanura de Antequera. Rodeamos luego el Camorro por la repisa del Diablo, una repisa al Norte del Camorro con 50 m de roca por encima de nuestras cabezas y 150 de precipicio a nuestros pies. Emocionante el recorrido, con trepada incluso para cambiarnos de una repisa a otra.

La repisa termina dando vistas a un valle cubierto de gamones que estaban en plena floración. Bajamos al valle y por él descendimos en dirección Suroeste hasta encontrar la senda que une el Torcal Alto con el Bajo. Nos dirigimos hacia el Bajo. La senda llega a un colladito y de él hay que seguir en la misma dirección Noroeste que traía la senda pero al pie de los roquedos que hay a la derecha, descendiendo poco a poco, hasta un puertecillo con pared de piedra casi derruida que separaría propiedades.

Descendimos al valle al Norte y por ese valle subimos poco a poco en dirección Este hasta que encontramos un hermoso majuelo en flor con suficiente sombra para todo el grupo. Fue el sitio elegido para almorzar. Las viandas, vinos, postres, tés y cafés a la altura de un restaurante de 5 estrellas, como siempre. Estábamos dando cuenta del condumio cuando aparecieron primero una, poco después otra, otra y otra vaca. Su senda pasaba claramente por nuestro restaurante. Ellas nos miraban y nosotros a ellas. De pronto se levantó el Niño del Almendral y nos hizo una demostración de cómo las iba a citar y a torear, pero fue Paco Ruiz quien, sin exhibicionismos, se acercó a ellas y las volvió hacia el pradito del que venían. Creemos que conocemos a nuestro grupo, pero cada sábado descubrimos alguna faceta nueva. Esta de la torería estaba inédita.

Continuamos valle arriba después de comer, atravesamos una gran dolina rodeada de muros de piedra y salimos al altiplano al Este del Camorro de las Siete Mesas y de allí a la carretera.

Como los días son largos, hubo tiempo de acercarnos al tornillo y regresar luego al aparcamiento y aún paramos después debajo de las antenas a ver una Nepeta.

Un gran día de sol, el primer sábado de calorcito en el año, que en lo alto del Torcal se notaba menos. Muchas plantas y vistas preciosas.


Torcal de Antequera

Polygonatum odoratum - Sello de Salomón



Saxifraga biternata
Ophrys tenthrendinifera var. filcalhoana

Castillos de roca

La luna asoma entre torres de piedra

¿Un camello tumbado? ¿Una esfinge? ¿Dos caras opuestas? Imaginación

Tragopogon porrifolius - Salsifí

Cerastium gibraltaricum

Cayetano y Antequera

En el Camorro de las Siete Mesas

Grupo al comienzo de la cornisa

Pasando en cuclillas unos y otros a gatas

Cornisa del Diablo

Pasando de una cornisa que se cortaba a otra para seguir

Sima

Paeonia broteroi - Peonías

Linaria oblongifolia

Ricardo y el majuelo en flor

Linaria verticillata spp. anticaria

Iris subbiflora

Vinos

8 de abril de 2012

Salida día 14 de Abril: Sª de las Cabras

Sierra de las Cabras. 14 de abril de 2012.


Participantes: Jerónimo, Ana, Paco Ponferrada, David, Lola Díaz, Paco Zambrana, Paco Ruiz, Luci, Antonio de Fornes, Manuel de Nerja, Jesús.

Distancia recorrida: 12 km.
Desnivel acumulado: 780 m.

Desayuno en la Venta de la Hiedra con café y mollete de Antequera. No podía ser de otra manera estando donde estábamos.
La predicción del tiempo avisaba de fuertes vientos y lluvia. No se equivocó. A las 8.30, cuando comenzamos a caminar, se puso a llover. Una lluvia fina pero constante que nos obligó a sacar los impermeables desde los primeros compases.
Salimos al lado de la gasolinera, saltamos la primera valla e iniciamos el ascenso campo a través buscando las primeras alturas de la cañada Este de la Sierra. Aparecieron las primeras y casi únicas orquídeas, unas Orchis conica pequeñitas que tan apenas sobresalían del terreno. La sequía no perdona.
Remontamos la cañada, despacito, procurando evitar las piedras que con la lluvia se habían puesto muy resbalosas y de la cañada cambiamos al Oeste, hacia el colladito que da vistas a la primera llanura. En el collado nos recibieron unos bonitos lirios (Iris subbiflora), la llovizna continuaba pero era el viento el que no daba cuartel. Nos arrastraba tirando de capas y mochilas. Con alguna dificultad cruzamos la valla porque los impermeables se enganchaban en el alambre espinoso y bajamos a la llanura oculta por la niebla y a la olmera al pie de Tajo Prieto. Algunos olmos han muerto por la grafiosis, pero otros estaban echando sus primeras hojuelas y muchos rebrotes tapizaban el suelo. Aún tenemos olmera.
Los majuelos estaban ya vestidos con sus recién aparecidas hojitas y los endrinos aparecían cubiertos de flores y sin hojas aún. La primavera había llegado a la Sierra a pesar del endiablado día que habíamos escogido para visitarla.
Con algunos resbalones subimos a la repisa superior y por la mullida hierba llegamos al pie del cerro donde está el vértice geodésico. Decidimos no llegar a él porque las rocas resbalaban mucho y porque con el vendaval que nos arrastraba en la abertura que da hacia Villanueva teníamos bastante.
Regresamos buscando protección por la base de los farallones rocosos cubiertos de hiedra que hay al Sur de la repisa superior al Collado de los Lastonares y de él enfilamos la cañada que sube hacia el Noroeste ya sin lluvia. Queríamos empalmar con el valle que baja hacia el Cortijo de la Aldehuela pero la niebla nos impedía ver más allá de nuestras narices y por esos andurriales de los Lastonares anduvimos desorientados hasta que la niebla abrió un poco y vimos el valle a 50 metros. Estábamos al lado y no dábamos con él.
Bajamos a visitar la casita de la hiedra y subimos luego al pozo y a los narcisos encima de él. Jerónimo recordaba el roquedo donde nacían y allí estaban. Nos aguardaban con sus mejores galas, erguidos, vestidos de amarillo intenso, todos en flor, agitados por el vendaval…preciosos. Se diría que esperaban nuestra visita. A su lado la humilde violeta africana pasaba desapercibida.
Regresamos por la cañada que habíamos subido y en la olmera de Tajo Prieto buscamos un hueco resguardado del viento para almorzar. No era más que la 1 pero si continuábamos hacia abajo ya no íbamos a encontrar resguardo alguno. El almuerzo tan animado como siempre. Hicimos honor a un Botani y trasegamos un Spira para olvidar. Como fin de fiesta el enorme flan de Luci y los tés de los Pacos Ruiz y Ponferrada.
Volvió la lluvia con muy poca intensidad al principio pero al llegar a la carretera arreció. Hicimos unas fotos a las Ophrys bombyliflora y lutea que crecen entre la alambrada y la cuneta y llegamos a los coches empapados.

Crestas afiladas
Almenas pétreas
Cubiertas de hiedra
Viento, niebla, lluvia
Majuelos vestidos
Endrinos floridos
Olmos despuntando
Lluvia, niebla, frío
Botas embarradas
Viento, viento, viento
Primavera helada


Comenzamos a caminar ya bajo la lluvia

Acercándonos a la olmeda

Interior de la olmeda

Cerca del vértice, entre la niebla, bajo la lluvia, contra el viento

La "cosa" se ponía fea pero los ánimos montañeros seguían firmes

Dolina

Sª de las Cabras

Fritilliaria lusitanica de varias flores

Grupo en "La Casita"

Disfrutando con los narcisos; sufriendo con el viento

Narcissus pseudonarcissus

Bajando hacia la dolina

Olmos y majoletos

Iris subbiflora

Ophrys bombyliflora

Vinos

5 de abril de 2011

Salida día 9 de Abril: Sª de Camarolos: Chamizo y Cruz de Camarolos

Orchis papilionacea (Orquídea mariposa)

En el Chamizo (1.645 m)

Bajando del Chamizo

Viola demetria (Violeta africana)

Vistas del Chamizo y parte de la Sª de Camarolos

Esos momentos de charla en el camino

Pasando bajo una peña

Ranunculus ficaria

Grupo en la Cruz de Camarolos (1.444 m)

Vistas hacia el oeste desde la Cruz de Camarolos

De vuelta, con el Chamizo al fondo

Saxifraga...

Hyacinthoides hispanica (Jacinto español - Campanillas azules)

Verdes prados a los pies de Camarolos

Pastoreando un rebaño de cabras monteses

Vinos en caída