Paco P. nos manda un enlace sobre un libro de senderismo que ha publicado un vecino y amigo suyo con la siguiente reseña:
Manual del buen montañero
El montañismo no tiene porque ser un deporte de riesgo. Al fin está en la calle el libro más completo para minimizar el peligro en la montaña. Es ideal para el ámbito en el que nos movemos en España. Es muy fácil de leer, útil, esquemático, y estéticamente muy atractivo. Además tiene todo un reportaje fotográfico de los macizos de la península.
6 de marzo de 2012
4 de marzo de 2012
Salida día 10 de marzo: Navachica por el Bco. de Cazadores
Pinarillo-Navachica, 10 de marzo de 2012.
Participantes: Lola Valle, Paco Zambrana, Jerónimo, Ana, Paco Ponferrada, David, Enrique, Luci, Luis, Isabel, Paco Ruiz, Fali, Antonio Fornes, Sonia, Mar, Jesús, Antonio Muñoz, Fini y Manuel de Nerja.
Distancia recorrida: 20 km.
Desnivel acumulado: 1.600 m.
Lola V. nos ha enviado esta visión poética de la salida al Navachica; aquí la pongo, delante de la crónica de Jesús que creo, ya habréis disfrutado leyendo.
Tantas cosas que hacen de esta caminata una de las más bonitas que imaginarse pudiera.
Si Dios existe tras los ojos, contempla el mundo desde esta sierra.
Si la belleza pudiera tener nombre propio se nombraría con el nombre ya nombrado de Tajo o con la consonante jota que nombra juventud, majestad, Almijara. La majestad es íntegra en los Tajos del Sol.
Si Guillén en su eternidad pasea estas sierras, el poema lo renombra Perfección en la Almijara.
Ojos da Dios al caminante para sentir, aunque sea un momento, la integridad del planeta .Abre los ojos para guardar tanta hermosura .Contempla .Hazte un uno indiviso. Olvida los fragmentos; pedazo a pedazo caen en el cortijo del Imán. Siente el Uno. Contempla a Dios con ojos consonantes.
Nota: este Dios no se corresponde con ningún Dios monoteísta, es tan solo el Dios de los tajos, al que vi en noviembre y marzo. Dios de los que se juntan a sentir la tierra. Dios del Navachica que aguarda siempre la noche en el Barranco de Cazadores.
Proponer subir a Navachica está siendo sinónimo de grupo grande. Lo fue en la subida que hicimos en noviembre y lo ha sido en ésta.
Bienvenidas Mar y Sonia al grupo, pero Mar necesita un poco más de entrenamiento para salir a disfrutar en vez de a sufrir.
Cuando se va tanta gente se necesita tiempo para todo, para desayunar, para decidir qué coches se llevan y quien va en cada coche, para prepararse…de modo que eran las 8,45 cuando, por fin, nos pusimos en marcha.
La ruta, como siempre, preciosa, por el imponente cañón del barranco de Cazadores, por el apretado barranco del Rey, por las vistas cuando se llega al altiplano, por los sobrecogedores tajos al Chíllar, por la colgada mesetita de la Puerta… en fin, por tantas cosas que hacen de esta caminata una de las más bonitas que imaginarse pudiera.
Tomamos el Ángelus antes de salir del barranco del Rey, comimos en los Llanos de la Mina y como viene siendo habitual también pasamos nuestro ratito de frío. En el Navachica tuvimos entre 2 y 4 ºC acompañados de un viento cortante que nos hizo abrigarnos, tiritar y desear volver a caminar enseguida para combatir el frío.
Desde el Navachica a los Llanos de la Mina rodeamos por el Sur el cerrete que hay en medio haciendo el camino mucho más fácil que cuando coronamos el cerrete y descendemos por la abrupta pendiente a los Llanos.
Tuvimos la suerte que nos acompañaran Antonio Muñoz y Fini. Antonio, que ha pasado toda su vida en la Sierra y que la Sierra es su vida, nos ilustró con su conocimiento de las plantas y sobre todo de la manera de comportarse y reaccionar en la Sierra. Gracias a él sabemos que 6 señales lumínicas o acústicas seguidas durante 1 minuto indican que alguien está en peligro, que necesita auxilio, y esa misma respuesta que te han visto u oído y van en tu ayuda. La manera de señalar a un helicóptero que necesitas ayuda es alzando los brazos de manera que el cuerpo componga una Y, mientras que un brazo alzado recto y el otro bajo, pegado al cuerpo indica que no necesitas ayuda.
Contamos también con la sagacidad de Jerónimo para darse cuenta de cualquier cosa que difiera un poco del entorno. Él localiza como nadie las plantas en flor, las piedras y cualquier cosa poco habitual. En esta excursión encontró unas piedras de azurita y malaquita cuando los 18 que le precedimos ni nos habíamos enterado. También encontró unas plantas de Ophrys tenthredinifera en flor cuando tan raras están siendo en este seco invierno. Es una delicia llevarlo de compañero.
El senderismo, tal como nuestro grupo lo practica, aporta muchos valores a la convivencia. Uno de los más destacados es la solidaridad. Quizá la promueva el saber que salimos juntos y juntos hemos de volver, quizá el permanecer todo el día aislados, en un medio difícil, a veces hostil, el caso es que en el grupo se da una solidaridad que no se aprecia en grupos en las ciudades, pueblos o en otras circunstancias. Compartimos con excelente disposición los coches, la comida, el agua, el vino y los momentos tan frecuentes en los que la belleza del entorno nos embarga. Y de ello obtenemos una gran satisfacción. Cuando alguien tiene un día malo siempre se le echa una mano charlando para hacer más llevadero el esfuerzo, cargando con parte del peso de su mochila, ayudándole en los pasos dificultosos. Incluso se sacrifica parte del disfrute de la caminata por llevar a quien está en dificultades por el camino más corto y fácil. Ayer ocurrió con Fali y David que bajaron con Mar por el barranco de Cazadores dejando de admirar los tajos que caen hacia el Chíllar en todo el recorrido de regreso. Nuestra admiración y reconocimiento hacia ellos.
Queremos seguir teniendo y demostrando esta solidaridad, pero sobre todo la de los buenos momentos reduciendo tanto como sea posible la de los malos ratos. Para ello quizá debamos exigir una mínima preparación física y experiencia en la montaña.
Nuestro grupo admite a todo aquel que se acerca con ganas de salir a disfrutar de la Sierra. Debemos preservar esta solidaridad y buen ambiente, pero también ser conscientes de a quien traemos y por donde.
Es por ello que nos gustaría que cualquier persona que le guste disfrutar de la naturaleza en la montaña y que se decida a caminar con nosotros cumpliera al menos estos tres requisitos:
1. Que tenga experiencia en andar por la montaña.
2. Que sea capaz de hacer recorridos de 20-22 km con desniveles entre 1.000 y 1.600 m.
3. Que traiga alegría, buen humor y ganas de pasarlo bien.
Palabras. Salieron cajero y quijero. Cajero para el talud que en las acequias está entre el nivel del agua y la superficie del terreno y Quijero como lado en declive de la acequia. Ambas están admitidas.
Participantes: Lola Valle, Paco Zambrana, Jerónimo, Ana, Paco Ponferrada, David, Enrique, Luci, Luis, Isabel, Paco Ruiz, Fali, Antonio Fornes, Sonia, Mar, Jesús, Antonio Muñoz, Fini y Manuel de Nerja.
Distancia recorrida: 20 km.
Desnivel acumulado: 1.600 m.
Lola V. nos ha enviado esta visión poética de la salida al Navachica; aquí la pongo, delante de la crónica de Jesús que creo, ya habréis disfrutado leyendo.
Que al pie caminante siente
La integridad del planeta
( Perfección de Jorge Guillén)
Tantas cosas que hacen de esta caminata una de las más bonitas que imaginarse pudiera.
(Jesús Cuartero)
Si Dios existe tras los ojos, contempla el mundo desde esta sierra.
Si la belleza pudiera tener nombre propio se nombraría con el nombre ya nombrado de Tajo o con la consonante jota que nombra juventud, majestad, Almijara. La majestad es íntegra en los Tajos del Sol.
Si Guillén en su eternidad pasea estas sierras, el poema lo renombra Perfección en la Almijara.
Ojos da Dios al caminante para sentir, aunque sea un momento, la integridad del planeta .Abre los ojos para guardar tanta hermosura .Contempla .Hazte un uno indiviso. Olvida los fragmentos; pedazo a pedazo caen en el cortijo del Imán. Siente el Uno. Contempla a Dios con ojos consonantes.
Nota: este Dios no se corresponde con ningún Dios monoteísta, es tan solo el Dios de los tajos, al que vi en noviembre y marzo. Dios de los que se juntan a sentir la tierra. Dios del Navachica que aguarda siempre la noche en el Barranco de Cazadores.
A Jerónimo y Jesús, caminantes con jota
Proponer subir a Navachica está siendo sinónimo de grupo grande. Lo fue en la subida que hicimos en noviembre y lo ha sido en ésta.
Bienvenidas Mar y Sonia al grupo, pero Mar necesita un poco más de entrenamiento para salir a disfrutar en vez de a sufrir.
Cuando se va tanta gente se necesita tiempo para todo, para desayunar, para decidir qué coches se llevan y quien va en cada coche, para prepararse…de modo que eran las 8,45 cuando, por fin, nos pusimos en marcha.
La ruta, como siempre, preciosa, por el imponente cañón del barranco de Cazadores, por el apretado barranco del Rey, por las vistas cuando se llega al altiplano, por los sobrecogedores tajos al Chíllar, por la colgada mesetita de la Puerta… en fin, por tantas cosas que hacen de esta caminata una de las más bonitas que imaginarse pudiera.
Tomamos el Ángelus antes de salir del barranco del Rey, comimos en los Llanos de la Mina y como viene siendo habitual también pasamos nuestro ratito de frío. En el Navachica tuvimos entre 2 y 4 ºC acompañados de un viento cortante que nos hizo abrigarnos, tiritar y desear volver a caminar enseguida para combatir el frío.
Desde el Navachica a los Llanos de la Mina rodeamos por el Sur el cerrete que hay en medio haciendo el camino mucho más fácil que cuando coronamos el cerrete y descendemos por la abrupta pendiente a los Llanos.
Tuvimos la suerte que nos acompañaran Antonio Muñoz y Fini. Antonio, que ha pasado toda su vida en la Sierra y que la Sierra es su vida, nos ilustró con su conocimiento de las plantas y sobre todo de la manera de comportarse y reaccionar en la Sierra. Gracias a él sabemos que 6 señales lumínicas o acústicas seguidas durante 1 minuto indican que alguien está en peligro, que necesita auxilio, y esa misma respuesta que te han visto u oído y van en tu ayuda. La manera de señalar a un helicóptero que necesitas ayuda es alzando los brazos de manera que el cuerpo componga una Y, mientras que un brazo alzado recto y el otro bajo, pegado al cuerpo indica que no necesitas ayuda.
Contamos también con la sagacidad de Jerónimo para darse cuenta de cualquier cosa que difiera un poco del entorno. Él localiza como nadie las plantas en flor, las piedras y cualquier cosa poco habitual. En esta excursión encontró unas piedras de azurita y malaquita cuando los 18 que le precedimos ni nos habíamos enterado. También encontró unas plantas de Ophrys tenthredinifera en flor cuando tan raras están siendo en este seco invierno. Es una delicia llevarlo de compañero.
El senderismo, tal como nuestro grupo lo practica, aporta muchos valores a la convivencia. Uno de los más destacados es la solidaridad. Quizá la promueva el saber que salimos juntos y juntos hemos de volver, quizá el permanecer todo el día aislados, en un medio difícil, a veces hostil, el caso es que en el grupo se da una solidaridad que no se aprecia en grupos en las ciudades, pueblos o en otras circunstancias. Compartimos con excelente disposición los coches, la comida, el agua, el vino y los momentos tan frecuentes en los que la belleza del entorno nos embarga. Y de ello obtenemos una gran satisfacción. Cuando alguien tiene un día malo siempre se le echa una mano charlando para hacer más llevadero el esfuerzo, cargando con parte del peso de su mochila, ayudándole en los pasos dificultosos. Incluso se sacrifica parte del disfrute de la caminata por llevar a quien está en dificultades por el camino más corto y fácil. Ayer ocurrió con Fali y David que bajaron con Mar por el barranco de Cazadores dejando de admirar los tajos que caen hacia el Chíllar en todo el recorrido de regreso. Nuestra admiración y reconocimiento hacia ellos.
Queremos seguir teniendo y demostrando esta solidaridad, pero sobre todo la de los buenos momentos reduciendo tanto como sea posible la de los malos ratos. Para ello quizá debamos exigir una mínima preparación física y experiencia en la montaña.
Nuestro grupo admite a todo aquel que se acerca con ganas de salir a disfrutar de la Sierra. Debemos preservar esta solidaridad y buen ambiente, pero también ser conscientes de a quien traemos y por donde.
Es por ello que nos gustaría que cualquier persona que le guste disfrutar de la naturaleza en la montaña y que se decida a caminar con nosotros cumpliera al menos estos tres requisitos:
1. Que tenga experiencia en andar por la montaña.
2. Que sea capaz de hacer recorridos de 20-22 km con desniveles entre 1.000 y 1.600 m.
3. Que traiga alegría, buen humor y ganas de pasarlo bien.
Palabras. Salieron cajero y quijero. Cajero para el talud que en las acequias está entre el nivel del agua y la superficie del terreno y Quijero como lado en declive de la acequia. Ambas están admitidas.
Allium subvillosum
Barranco de Cazadores
Flor de boj (Buxus balearica)
Sendero arriba
Mirador bajo el Almendrillo
Por el Barranco del Rey
Parte del Grupo en el Navachica
Bajando hacia los Llanos de la Mina
La comida
Bajando los Tajos del Sol
Desde abajo
Desde arriba
Un paisaje sorprendente el que desde aquí se ve
Almendrón desde los Tajos del Nido del Buitre
Bajando hacia el Almendrón
Almendrillo y Almendrón desde la Puerta
Ophrys tenthrendinifera
Vinos
Etiquetas:
Sª Almijara,
Sierra Tejeda-Almijara
26 de febrero de 2012
Salida día 3 de Marzo: De Sedella a la Tacita de Plata por El Fuerte
Sedella – El Fuerte – Tajo Volaero – Tacita de Plata – Llanadas – Picaricos – Sedella. 3 de marzo de 2012.
Participantes: Paco Ruiz, Ricardo, Manuel de Nerja, Carlos, Luis, Marisol, Luci, Mª Victoria, Fali, Jerónimo, Ana, Paco Zambrana, Paco Ponferrada, Jesús.
Distancia recorrida: 18 km.
Desnivel acumulado: 1.400 m.
Vídeo de la salida:
El grupo recibe con mucho agrado a los esporádicos participantes Marisol (ánimo para madrugar), Mª Victoria (deslíate de tantas actividades) y Luis (visítanos con frecuencia).
Desayuno en Sedella, un bollo corrientito, nada especial, y salida a las 8.45 por los tremendos escalones de la primera calle a la izquierda, para llegar a las huertas. En ellas se nota bien el paso del tiempo. Lo que debieron ser las tierras más preciadas de Sedella por la cercanía al pueblo y por tener agua para riego, aquellas que se dividían entre herederos porque todos querían tener su parcela, están hoy casi totalmente abandonadas. Ya no producen la verdura y la legumbre que las familias consumían. Solo unas pocas están aradas y sembradas. En aras de mantenerlas en cultivo se construyó un carril por la antigua vereda, pero la comodidad de llegar a ellas en vehículo no ha conseguido revitalizarlas.
Por el carril llegamos al molino, al depósito del agua potable y enfilamos el duro cortafuegos, recién limpiado y mullido por la lluvia de ayer. Como no había flores reseñables lo subimos a buen paso, parando lo mínimo para calmar el resuello y para disfrutar de la Maroma nevada. Del cortafuegos a la senda del Fuerte pasando por la fuente del mismo nombre, que sigue manando un hilillo.
Nos acercamos al Fuerte, sede de un antiguo castillo o puesto de vigilancia del que no quedan restos dignos de mención; sólo tres encinas a modo de bandera o vértice geodésico, pueblan esa pequeña llanura que posee unas preciosas panorámicas solo limitadas al Norte por el murallón de la sierra.
De nuevo en la senda, pronto comenzamos a pisar nieve y en la división hacia las Llanadas y hacia Tajo Volaero la capa de nieve era continua y gruesecilla. La subida hubo que hacerla con cuidado para evitar resbalones, pero el riesgo de caída no impidió unas guerras de bolas focalizadas hacia las alegres Luci y Marisol. Con ese jolgorio ni nos enteramos de los últimos compases de la subida.
Al asomar al altiplano nos recibió un viento helado (2ºC) que nos hizo sacar de las mochilas toda la indumentaria que nos había sobrado en la subida. Bien metidos en nieve llegamos a la Tacita de Plata para rellenar las botellas y saborear esa agua que siempre nos reconforta. Ricardo nos hizo reír con los pregones de los antiguos aguadores de Granada (imposible describir el sonido del pregón) y Fali nos hizo notar lo mal que Ricardo pronunciaba la P cuando describía que el agua procedía de la Fuente de la Bicha.
La senda hacia el Este seguía cubierta de nieve y por ella seguimos hollando su blancura y abriendo camino, el viento amainaba y la temperatura se hizo muy agradable. Almorzamos antes de trasponer a las Llanadas y esta vez no hubo discusión sobre la elección del lugar porque el grupo que caminaba en cabeza se sentó y sacó las viandas de las mochilas sin dar opción. Celebramos el cumpleaños de Ana con un Matarromera riquísimo para empezar y con un browny de chocolate para acompañar el té.
En la laderita Sur de las Llanadas la yerbecilla, el sol y la calidez de la tarde invitaban a echar una siestecilla. Y ahí nos tumbamos y nos reímos un buen rato con el masajito que las niñas le hicieron a Ricardo. ¡Que suerte la suya!
Poco más abajo del cortijo de Picaricos tuvimos la sorpresa botánica de la jornada; allí, entre la maleza, nos aguardaba el Narcissus triandrus con sus flores amarillas y sus tépalos completamente reflexos.
Seguimos la senda tradicional todo lo que pudimos hasta que se nos perdió y continuamos por el cortafuegos hasta la acequia. Más tarde, a la entrada del pueblo, nos enteramos que en la época del estraperlo un sedellano que volvía de Alhama cargado con un saco de trigo murió, posiblemente por agotamiento, cuando se paró en esa acequia a refrescarse y a descansar. En el puente paramos un ratito y llenamos la botella de la Fuente del Puente. Allí discutimos si el agua que se recoge en las manos juntas se llama una “almorzá” o una “embozá”. El diccionario da como ambuesta o ambueza “la porción de cosa suelta que cabe en ambas manos juntas y puestas de forma cóncava”.
Un día precioso y muy alegre con los juegos en la nieve y los chascarrillos.

.jpg)
Participantes: Paco Ruiz, Ricardo, Manuel de Nerja, Carlos, Luis, Marisol, Luci, Mª Victoria, Fali, Jerónimo, Ana, Paco Zambrana, Paco Ponferrada, Jesús.
Distancia recorrida: 18 km.
Desnivel acumulado: 1.400 m.
Vídeo de la salida:
El grupo recibe con mucho agrado a los esporádicos participantes Marisol (ánimo para madrugar), Mª Victoria (deslíate de tantas actividades) y Luis (visítanos con frecuencia).
Desayuno en Sedella, un bollo corrientito, nada especial, y salida a las 8.45 por los tremendos escalones de la primera calle a la izquierda, para llegar a las huertas. En ellas se nota bien el paso del tiempo. Lo que debieron ser las tierras más preciadas de Sedella por la cercanía al pueblo y por tener agua para riego, aquellas que se dividían entre herederos porque todos querían tener su parcela, están hoy casi totalmente abandonadas. Ya no producen la verdura y la legumbre que las familias consumían. Solo unas pocas están aradas y sembradas. En aras de mantenerlas en cultivo se construyó un carril por la antigua vereda, pero la comodidad de llegar a ellas en vehículo no ha conseguido revitalizarlas.
Por el carril llegamos al molino, al depósito del agua potable y enfilamos el duro cortafuegos, recién limpiado y mullido por la lluvia de ayer. Como no había flores reseñables lo subimos a buen paso, parando lo mínimo para calmar el resuello y para disfrutar de la Maroma nevada. Del cortafuegos a la senda del Fuerte pasando por la fuente del mismo nombre, que sigue manando un hilillo.
Nos acercamos al Fuerte, sede de un antiguo castillo o puesto de vigilancia del que no quedan restos dignos de mención; sólo tres encinas a modo de bandera o vértice geodésico, pueblan esa pequeña llanura que posee unas preciosas panorámicas solo limitadas al Norte por el murallón de la sierra.
De nuevo en la senda, pronto comenzamos a pisar nieve y en la división hacia las Llanadas y hacia Tajo Volaero la capa de nieve era continua y gruesecilla. La subida hubo que hacerla con cuidado para evitar resbalones, pero el riesgo de caída no impidió unas guerras de bolas focalizadas hacia las alegres Luci y Marisol. Con ese jolgorio ni nos enteramos de los últimos compases de la subida.
Al asomar al altiplano nos recibió un viento helado (2ºC) que nos hizo sacar de las mochilas toda la indumentaria que nos había sobrado en la subida. Bien metidos en nieve llegamos a la Tacita de Plata para rellenar las botellas y saborear esa agua que siempre nos reconforta. Ricardo nos hizo reír con los pregones de los antiguos aguadores de Granada (imposible describir el sonido del pregón) y Fali nos hizo notar lo mal que Ricardo pronunciaba la P cuando describía que el agua procedía de la Fuente de la Bicha.
La senda hacia el Este seguía cubierta de nieve y por ella seguimos hollando su blancura y abriendo camino, el viento amainaba y la temperatura se hizo muy agradable. Almorzamos antes de trasponer a las Llanadas y esta vez no hubo discusión sobre la elección del lugar porque el grupo que caminaba en cabeza se sentó y sacó las viandas de las mochilas sin dar opción. Celebramos el cumpleaños de Ana con un Matarromera riquísimo para empezar y con un browny de chocolate para acompañar el té.
En la laderita Sur de las Llanadas la yerbecilla, el sol y la calidez de la tarde invitaban a echar una siestecilla. Y ahí nos tumbamos y nos reímos un buen rato con el masajito que las niñas le hicieron a Ricardo. ¡Que suerte la suya!
Poco más abajo del cortijo de Picaricos tuvimos la sorpresa botánica de la jornada; allí, entre la maleza, nos aguardaba el Narcissus triandrus con sus flores amarillas y sus tépalos completamente reflexos.
Seguimos la senda tradicional todo lo que pudimos hasta que se nos perdió y continuamos por el cortafuegos hasta la acequia. Más tarde, a la entrada del pueblo, nos enteramos que en la época del estraperlo un sedellano que volvía de Alhama cargado con un saco de trigo murió, posiblemente por agotamiento, cuando se paró en esa acequia a refrescarse y a descansar. En el puente paramos un ratito y llenamos la botella de la Fuente del Puente. Allí discutimos si el agua que se recoge en las manos juntas se llama una “almorzá” o una “embozá”. El diccionario da como ambuesta o ambueza “la porción de cosa suelta que cabe en ambas manos juntas y puestas de forma cóncava”.
Un día precioso y muy alegre con los juegos en la nieve y los chascarrillos.
En el Molino de Montosa
Por el cortafuegos
Rodeando en Cerro del Fuerte
Parada en el Collado de la Gitana
En el Cerro del Fuerte de Sedella (1.507 m.)
La nieve ya está cerca
Roquedos
Siguiendo las curvas del sendero
Bajo el Tajo Volaero
Como niños
La Maroma queda atrás
Dispersión hacia la Tacita de Plata
Nieve
Fuente de la Tacita de Plata
.jpg)
Colchicum triphyllum
Comida
No es lo que parece... no hubo desmayo, ni caída ni nada parecido; unas prácticas de fisioterapia campestre... o eso creo.
Por las Llanadas de Sedella cual ejército de Pancho Villa
Si se me permite en este caso, "Caminantas"
Por el Cortijo de Picaricos
Narcissus triandrus spp. pallidullus
Mirador sobre Sedella
Por el Corral de la Herreriza
En el Puente Romano de Sedella
Intentando echar Sedella un poquito más p'allá
Vinos
Etiquetas:
La Maroma,
Sierra Tejeda-Almijara
20 de febrero de 2012
Salida día 25 de Febrero: El Cisne desde El Acebuchal
Distancia recorrida: 18 kilómetros
Desnivel de subida acumulado: 1.100 metros
- Vídeo de la salida
Por el Pto. Blanquilla
Cresta de los Civiles
El Lucero desde la subida al Cisne
Boj (Buxus balearica)
Ángelus en el puertecillo que hay antes de la cumbre
La otra cima del Cisne (1.482 metros)
Subiendo por el canuto hacia la cumbre
Por el lapiaz, con el buzón a la vista
En la cresta del Cisne (1.484 metros)
El Navachica desde una covacha
Bajando por el canuto
Bajando por la cascajera
Peña Centinela y Lucero
Buscando la cabra muerta
Por la barranquera
Anthyllis tejedensis
Cerro Cisne y balsa contraincendios
Narcisos
Fin del sendero: aldea del Acebuchal
Vinos
Etiquetas:
Sierra Almijara,
Sierra de Enmedio,
Sierra Tejeda-Almijara
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












