Ruteros: Victoria, Paulita, Nori, Luis, Jerónimo, Jesús, Miguel Angel, Fali, Mandiez, Maya y Cayetano.
Comenzó la jornada con un tiempo poco habitual para esta época del año, algo nubiloso y con sirimiri, según en que sitios. El punto de reunión fue en el muy utilizado bar de La Caleta, de cuyo nombre no puedo acordarme. Besos, abrazos, reencuentro con unos de la Gran Manzana y otros del "hospital de Cabra", algunos anuales y un resto de más o menos habituales. Se desayunó a lo clásico y se decidió, al parecer por una sugerencia de un servidor (que se debería haber callado) remontarnos hasta las fuentes del Chillar River. Yo dije el Chillar Alto, o sea, la parte alta del Chillar, que no conocía. Pero dado que no hay forma, a estas alturas del año, de llegar motorizado a la zona aledaña para desde allí comenzar la andada, nos tuvimos que dar cita en la cantera más famosa del río Chillar.
Desayuno
Una vez allí y aparcados los vehículos, nos reacondicionamos para la zambullida en las frescas y abundantes aguas de nuestro río. Creo que nunca lo he visto tan gallardo y grandote, con agua para media provincia. Se comenzó la marcha +/- a las 9 a.m. y, a renglón seguido, degustamos la frescura del agua ya que no había manera de sortearla. Con paso firme, espaldas rectas, la mirada... en los guijarros del lecho, que ya no nos iban a abandonar, hicimos el primer tramo hasta la Central Hidroeléctrica, donde tomamos la senda que nos debía llevar hasta el canal de "too lo alto", ya que era la forma más rápida y cómoda de salvar el tramo del Chillar Bajo que había que chuparse por la buenas o por... ¡en fin!.
Según mis cálculos partimos de 140 m y trepamos hasta el "sifón" situado a 420 m de altitud, con un desnivel del 60/70%, o a mi me lo pareció. Si no calculen 280 m de desnivel en una distancia de 520 m de longitud. ¡Qué se vean los matemáticos!.
Trepamos en fila indiana (incluida mi perri) hasta lo alto sin parar (un servidor paró pa respirar...un poquito no crean). De liebre iba nuestro Fali, ese que decían las malas lenguas que "estaba fastidiado". Je!.. Je!.. Je!.. "era pa probarme..." decía el muy ladino, con su tripita de crianza cervecera... ¡En fin! ¡Vivir para constatar! En este grupo el que no te arrea por la izquierda lo hace por el cogote o te...bueno.
Guest Star
Llegamos arriba muy bien, sin calor, sin sudar... ¡estupendamente!. Don Jesús parecía un "espalda mojada" que acabara de cruzar el río Grande y los demás ídem de lo mismo (véanse para este y resto de comentarios las fotos de nuestro Jero). Hasta Paulinha se resecaba la cara.
Allá arriba, junto al sifón, nos encontramos con los restos mortales de una pobre perdicera que nos recibió con un reconfortante olor.
Rambo
Grupo descansando junto al Tajo de la Paloma
Una vez repuestos comenzamos los aproximadamente 6 km. de Kaanaal (que Dios los tenga en su gloria). ¿Se imaginan los lectores andurrerar (en llano.. eso sí) durante 6 kilometritos por una pasarela, la mayor parte, de no más de 40 cm? . No me extrañó que nuestra dulcísima Paula, casi como pidiendo perdón, dijera al final que.. "estoy harta de tanto canal..."
Carthamus arborescens - Cardo cabrero
Cruzando de un lado a otro la acequia
Valle del Chíllar desde la acequia
Sin grandes sobresaltos llegamos a reunirnos de nuevo con el Chillar de nuestras entretelas, en la juntura del canal y las ruinas que, a buen seguro, antaño, fue la vivienda de alguna familia. Nos reagrupamos a la sombra algo raquítica de un viejito albaricoquero que conoció mejores tiempo, pero que aún gallea un poco. Y si no que se lo pregunten a Don Jerónimo que anduvo rebuscando y se trajo un puñao de albaricoques exentos, según él, de todo tipo de habitantes. No estaban malos...
Lo dicho, dio pie al ángelus de cada jornada (+/- la 12 a.m. para que se sitúen), a la vera del abundante agua corriente y rugiente. Uvitas, avellanitas, almendritas, pasitas, etc... y, como siempre hay alguien que piensa, aunque esté feo señalar, se sugirió el "des-pantalonote", ya que seguiríamos, from now on, por los chinorros del río.
A trepar toca
Victoria y las adelfas
Bajo la chorrera
Así que remontamos, con nuestro culico en brazos, los tramos del río que fueron apareciendo sin solución de continuidad, con alguna dificultad al pasar algún rápido, hasta llegar a una de las zonas espectaculares del río, rodeando la explanada del, allá arriba, cortijo del Imán. El agua ha creado un sitio idílico con su culantrillo y su travertino a todo dar.
¡Ah! A todo esto, la mitad de la cuadrilla había ya tomado las de Villadiego hacía un buen rato, al parecer para acondicionar el cahorro siguiente cuya altura hace casi imposible, a los seres humanos normales, el paso. Los retrasados, encabezados por Don Manuel I de León, seguimos cada vez más cansados las interminables curvas y recurvas del río, subiendo y bajando y pisando guijarros del tamaño de pelotas de futbol. Victoria y su retoña se mojaron todo lo que pudieron, siempre a la espera de una buena poza.
El travertino de los culantrillos
Cayetano y Maya bajo el travertino
Cuando cundía la "jartura", aparecieron a lo lejos los benditos cahorros y su ocupantes, el resto del personal, que, en su casi mayoría, observaba como nuestro Rambo particular, taladraba la piedra para "tender una línea", no sé si de teléfono o...yo que sé. ¿Se imaginan Vds. un montañero que al margen de los habitual va cargado con un "peaso guarrito" que parece una Kolavnikos, o como se diga? Pues ese es nuestro Rambo. Y no iba llorando..Eh!. Nada de eso. Había otro que llevaba una pechá de kilos de cuerda pa no se qué cosa.. Lo que hay que ver!. En realidad de lo que se trataba, como se imaginan, era de ver la manera de ingeniárselas para poder trepar los 3 m largos de cascada que impiden el paso.
Subieron con la ayuda de la cuerda, one at a time, (hasta Paulita, que está hecha una campeona) y se marcharon cantando bajito, (un servidor se quedó haciendo guardia, con mi perri, vigilando las mochilas).Volvieron a las no sé cuantas, felices y contentos.
Lanzando la cuerda
Fali subiendo por la cascada
Nuevo deporte olímpico: lanzamiento de bastones, modalidades clásica y moderna
Manuel D. sube también
Trepando que es gerundio
Cahorro del Imán
Ayudando a Paula a superar un pequeño salto
Cascada mayor del Chíllar
Salto de M. Ángel
Chíllar abajo
Seguidamente, nos rejuntamos pa'comer, sobre las 4 aprox., dando cuenta de las exquisiteces habituales y de los vinos que, generosamente, acarreamos. Esta vez merece una especial mención un clarete californiano de "no sé qué variedad" que nos obsequió Luisito a la temperatura perfecta. ¡Eres un artista Luis!.
Seguidamente emprendimos el regreso, como almas que lleva el diablo, en vista de la hora que era, teniendo que volver a tomar la "pasarela Cibeles" (otros 6 km. p'abajo).
Como conclusión diré que llegamos a la 9 p.m., que hicimos +/- 30 Km, que nos tiramos entreteníos 12 horitas y que el personal acabó pues... tan campante. Algún comentario.., alguna quejita... pero...¡Menudo grupo!.
Aburr.
Myrtus communis - Mirto o arrayán
Trachelium caeruleum - Alfileres o flor de la viuda
P.D: (¡Atención!: "Grupo montañero peligroso". A los nuevos se les recomienda que lo mediten antes de unirse).












